He aquí algunas de las más espeluznantes frases que algunos hombres de gran prestigio han escrito sobre las mujeres a lo largo del tiempo. Aristóteles (siglo IV a. C.): «Debemos considerar la condición femenina como si fuera una deformidad, si bien se trata de una deformidad natural.» San Agustín (s. V): «Considerada aisladamente [la mujer] no es imagen de Dios. Sin embargo, el varón es por sí solo imagen plena y perfecta de Dios.» Santo Tomás de Aquino (s. XIII): «El hombre es el principio y el fin de la mujer, así como Dios es el principio y el fin de toda criatura.» Erasmo de Rotterdam (ss. XV-XVI): «Una mujer es siempre mujer, es decir, loca, por muchos esfuerzos que realice para ocultarlo.» Fray Luis de León (s. XVI): «La mujer es flaca y deleznable más que ningún otro animal.» Lutero (s. XVI): «Aunque [las mujeres] se agoten y se mueran de tanto parir, no importa, que se mueran de parir, para eso existen.» Rousseau (s. XVIII): «No pudiendo ser jueces por sí mismas, [las mujeres] deben admitir la decisión de sus padres y esposos, igual que la de la Iglesia (…) La educación de las mujeres debe estar en relación con la de los hombres: agradarles, serles útiles, hacerse amar y honrar de ellos.» Kant (s. XVIII): «A una mujer con la cabeza llena de griego o que sostiene discusiones sobre mecánica, parece que no le hace falta más que una buena barba.» Lord Byron (s. XIX): «Las mujeres deberían ocuparse en los quehaceres de su casa; se las debería alimentar y vestir bien, pero no mezclarlas en sociedad. También deberían estar instruidas en la religión, pero ignorarlo todo de la poesía y la política; no leer más que libros devotos y de cocina. Música, baile, dibujo, y también un poco de jardineo y algunas faenas del campo de vez en cuando.» Schopenhauer (s. XIX): «Lo que hace a las mujeres especialmente aptas para cuidarnos y educarnos en la primera infancia es que ellas siguen siendo por siempre pueriles, fútiles y limitadas de inteligencia. Durante toda su vida son como niños grandes, una especie de intermedio entre el niño y el hombre (…) Pero, ¿qué puede esperarse de las mujeres si se reflexiona que en el mundo entero no ha podido producir este sexo un solo genio verdaderamente grande, ni una obra compleja y original en las bellas artes, ni un solo trabajo de valor duradero, sea en lo que fuere?» Nietzsche (s. XIX): «Superficie es el ánima de la mujer, una móvil piel tempestuosa sobre aguas no profundas.» Freud (ss. XIX-XX): «La idea de arrojar a la mujer a la lucha por la existencia tal como la afronta el hombre es realmente una idea que nació muerta. Creo que toda acción reformadora tanto en el terreno de la ley como en el de la educación fracasará ante el hecho de que, mucho antes de la edad en que un hombre está en condiciones de labrarse una posición en la sociedad, la Naturaleza ha cifrado el destino de la mujer en la belleza, el encanto y la dulzura.»

¿No les recuerda en algo todo esto a las muchas lindezas que se han dicho últimamente sobre la nueva portavoz del PP en el Congreso o sobre las ministras, especialmente la de Defensa con su esplendoroso embarazo? ¿En qué siglo vivirán todos esos hombrecillos a los que el cáncer de la misoginia les carcome el cerebro?

Artículo publicado en el Magazine de La Vanguardia, mayo 2008.

Los hombres han dicho
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail
Etiquetado en:                                    

9 pensamientos en “Los hombres han dicho

  • Marzo 29, 2016 a las 7:05 am
    Enlace permanente

    No había leído este artículo en su momento, pero puf…Se han dicho y creído verdaderas barbaridades a lo largo del tiempo, lo alucinante es lo mucho que hemos avanzado en pocos años con el mundo en contra y no me extraña tampoco lo mucho que nos queda…Por otra parte, en estos tiempos tan convulsos en que se exacerban los extremismos, me da que vamos a salir perdiendo algo de lo andado hasta ahora…

    Responder
  • Marzo 29, 2016 a las 7:50 am
    Enlace permanente

    Que estemos leyendo y comentando este articulo prueba la falacia de todo lo que han escrito esos “grandes hombres” y esta en nuestro poder que las niñas y niños actuales se eduquen en la igualdad dentro de la diversidad y el respeto.
    Tampoco habia leído este articulo antes, gracias Angeles ha sido una maravillosa idea. La memoria cercana y la historica es lo que parece que se atrofia por días y es la base fundamental para seguir avanzando.

    Responder
  • Marzo 31, 2016 a las 9:11 am
    Enlace permanente

    Ay!!!!! Querida Ángeles…..me ayudas mucho con artículos como este para educar a mi nietecita de 12 años en esta lucha…..bueno y a mi misma ….que tengo 63 años y aun no acabo de educarme.

    Responder
  • Abril 5, 2016 a las 10:57 am
    Enlace permanente

    Aunque soy una persona ya muy mayor, me indigna todo lo que hace referencia a las mujeres en un tono despectivo, no por mi, que ya tengo andado mucho camino ,sino por las que vienen detras como son mis nietas y tantas mujeres que luchan por encontrar un puesto digno de una mujer.
    Estos señores hace muchos años que hablaron de esta forma , pero mas indignante aùn, es esa “perla´´ dicha por Pilar Primo de Rivera en 1942 y que dice asi “Las mujeres nunca descubren nada , les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles nosotras no podemos hacer nada mas que interpretar mejor o lo que los hombres nos dan ya hecho´´.

    Responder
  • Septiembre 8, 2016 a las 12:00 am
    Enlace permanente

    Estos comentarios indignantes y vejatorios hacia nosotras sólo muestran mentes y corazones pequeños… y seres en el fondo acomplejados ante la grandiosidad de la mujer…. Sigamos luchando por mostrar nuestra maravillosa luz!!!

    Responder
  • Octubre 13, 2016 a las 4:12 pm
    Enlace permanente

    A las mujeres siempre se las ha temido y ese miedo que ha infundido al varón ha bastado para someterlas, postergarlas e incluso humillarlas y vejarlas. Se las ha dominado, embaucado e incluso se las ha hecho creer lo que no son: seres humanos de segunda categoría, sin embargo, condenar al varón en su condición – parcialmente usurpadora – de ermitaño en el difícil y atroz camino evolutivo que ha representado la Historia de la Humanidad observándolo con ojos del siglo XX me parece simplemente un despropósito al que usted y otras feministas radicales impenitentes, instaladas en el resentimiento, dan pábulo.

    Responder
    • Diciembre 11, 2016 a las 1:24 pm
      Enlace permanente

      Cuando por ser hombre uno cobra más, se le supone unos conocimientos y capacidades q sus compañeras tienen que demostrar, tiene muchas más probabilidades de promoción, es casi imposible q se coja una reducción de jornada para cuidado de hijos, sea el número q sea y aunque haya sido él el q ha querido tenerlos y da igual quién cobre más. Así es muy fácil tachar a la gente de radical, impertinente por comentar sentencias de alguno de esos prohombres q pusieron su grano de arena en la actual antropocentrica forma de funcionar el mundo. Y no creo tenga nada de particular que nos indignemos pq nosotras vivimos con los posos de esas frases todos los días. Solo hay que ver como algún hombre del s xx se siente con derecho a insultarnos por opinar. Con personas tan varonilmente pertinentes, moderadas y magnánimas. ¿Cómo podemos quejarnos nosotras, las histéricas mujeres? O será q sus sacrificados ermitaños solo se han aprovechado de alguien más débil, pisoteandolo sin miramientos, para vivir mejor.

      Responder
  • Diciembre 23, 2016 a las 1:50 pm
    Enlace permanente

    Me resulta curioso comprobar cómo se siente ud. en el imperativo moral de responderme: como si se tratara de despachar a un huésped que no ha sido invitado a un blog femenino; vaya por delante que no me molesta, empero, a tal efecto articula un discurso con muy poca enjundia. Todo un ejercicio de retórica casi vacía. Antes de contestar a su escrito, me gustaría darle unas pequeñas nociones relativas a terminología; se trata de un deber el enseñar a quien no sabe y, tanto a ud. como a mí, nos enriquece mutuamente. En primer lugar habla de impertinencia cuando yo me refiero a impenitencia; aun siendo palabras homófonas no guardan relación léxico-semántica alguna: la primera alude a lo inoportuno o inconveniente de algo en tanto que la segunda a persistir en una actitud errónea sin espíritu crítico; en segundo lugar, no hable de “poner su grano de arena en la actual antropocéntrica forma de funcionar el mundo”: el griego distingue anthropos=género humano, al que ud. y yo pertenecemos – somos hombres nos guste o no – de andros= varón, persona de género masculino, por ende, no hablamos de antropocentrismo sino de androcentrismo.
    Una vez concluida esta pequeña disquisición lingüística, me da la impresión de que ud. habría querido agregar a su respuesta del artículo “Crear familias” algunas observaciones mas, al reparar en ello ya era tarde y ha resuelto en hacerlo aquí sin que viniera al caso pues el asunto que aquí nos ocupa hace referencia a la valoración de las mujeres a lo largo de la Historia hasta principios del s.XX y el modo más ortodoxo de hacerse: despojándose de prejuicios y adoptando una visión más relativista y con un enfoque lo más objetivo posible, extremo que no comparte usted y otras mujeres deseosas de resarcirse de las penalidades seculares de sus congéneres, omitiendo que el feminismo, en tanto que corriente social vindicativa y reivindicativa, está ligada al desarrollo de las sociedades como la verdadera democracia, la ecología o el respeto a los derechos humanos; sin prosperidad hablar de derechos para las mujeres es una quimera como lo es pensar que si las mujeres gobernaran el mundo este sería más justo. Saludos.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies