Explotación - Ángeles Caso, escritoraTarde de domingo en Madrid. Espero el autobús armándome de paciencia: ya se sabe que en días de fiesta los transportes son aún más lentos que a diario. Junto a mí está sentada una mujer joven, exóticamente bonita, con su largo pelo negro, los ojos achinados y la piel mate. Nos miramos, nos sonreímos, comenzamos a hablar. Es peruana. Estudió en su país para ser enfermera, pero allí apenas lograba ganarse la vida. Tras mucho pensar, y llorar, y ahorrar dinero y pedirlo prestado, se vino a España. Lleva aquí un año. Trabaja como interna en una casa: un matrimonio y tres niños, de entre 3 y 10 años. Se levanta a las 7. Se acuesta pasadas las 11, a veces más tarde. Apenas tiene un minuto libre a lo largo del día: la casa es grande, el niño pequeño aún no va al colegio. Es un encanto, pero no para un minuto y es preciso vigilarlo todo el tiempo. A los otros hay que llevarlos a clase, recogerlos a la hora de comer, volver a llevarlos, recogerlos de nuevo… Y luego está lo de siempre, la limpieza, las compras, las comidas, la plancha… Entretanto, el padre y la madre trabajan todo el día. Salen pronto y vuelven tarde y agotados. A la madre a veces le da tiempo a bañar al pequeño y darle la cena, pero la mayor parte de los días es la cuidadora peruana quien se ocupa. Se queda libre los sábados por la tarde, después de dejar recogida la mesa de la comida y preparado algún plato para el fin de semana. Hasta el domingo por la noche se queda en una casa que comparte con amigos de su país, seis personas durmiendo en un apartamento de dos habitaciones por el que pagan una fortuna. En la familia no la tratan ni bien ni mal, me cuenta. Los niños son cariñosos, pero a los padres los encuentra un poco fríos. No la regañan, no le levantan la voz, pero nunca le preguntan por sus cosas, por su familia, su salud, su añoranza, sus planes de futuro… No han querido legalizarla, arreglar sus papeles para que pueda caminar sin miedo por las calles. Por supuesto, no tiene seguridad social. Ni tampoco un seguro privado. Si algún día se pone enferma, no sabe lo que hará. Cobra 800 euros al mes, sin pagas extraordinarias. La mitad se la envía a sus padres, que cuidan de hijos y nietos allá en el poblachón peruano. El resto le da para pagar el alquiler de la casa del fin de semana y comprar comida, tener un móvil, llamar dos veces al mes a Perú, ir alguna noche a la discoteca. Se siente desdichada pero, a la vez, piensa que difícilmente podrían irle las cosas mejor.

La suya es una historia común, semejante a la de miles de mujeres –extranjeras o españolas– que trabajan haciendo todas esas labores imprescindibles que quienes vivimos en la abundancia ya no tenemos tiempo ni ganas de hacer. Soy la más firme defensora de la igualdad de la mujer, de la necesidad de su independencia económica, de la bondad de no vivir esclavizadas por los cuidados domésticos. Pero me duele comprobar que, demasiado a menudo, eso que hemos dado en llamar nuestra “liberación”, lo conseguimos a costa de explotar a otras pobres mujeres con muchas menos posibilidades que nosotras. Y me pregunto si es posible construir la justicia sobre la injusticia.

Artículo publicado en el magazine de La Vanguardia, octubre 2007.

Explotación
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail
Etiquetado en:            

Un pensamiento en “Explotación

  • Abril 8, 2016 a las 12:51 pm
    Enlace permanente

    ¡Qué haríamos sin esta gente! Personalmente agradezco todos los días a Perú, Bolivia y Nicaragua por las mujeres con las que tengo la suerte de compartir muchas horas. Ejemplo de trabajo y de amor a los mayores. Alguna gente de aquí no se las merece.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies