cosas-mujeres-angeles-casoHace unas semanas, las arquitectas Benedetta Tagliabue y Belén Moneo decían en esta misma revista que existe una arquitectura a la que se puede llamar femenina. ¡Al fin! Llevaba tiempo esperando una declaración semejante. Unos meses atrás, algunas colegas de esas dos mujeres negaban en otra publicación que hubiera ninguna distinción de género en su campo. No me sorprende: también nosotras, el grupo de las escritoras del que formo parte, solemos ofendernos cuando se nos pregunta si hay una literatura femenina, como si nos hubieran tirado una piedra: ¡Por supuesto que no –afirmamos convencidas-, sólo hay literatura buena o mala, al margen del sexo de quien la practique!

Lo cierto es que no me extraña ese rechazo a concedernos a nosotras mismas un espacio estético/ético propio. Al fin y al cabo, durante siglos y siglos, todos los ámbitos de la actividad pública han estado dominados por los hombres y por los valores androcéntricos por ellos establecidos. El arte no se ha librado por supuesto de ese predominio masculino y así ha tendido a considerar primordiales conceptos como lo épico, lo magno, lo distante, lo heroico o lo racional, menospreciando en cambio ciertos principios que serían más bien de índole femenina, como lo íntimo, lo pequeño, lo cercano, lo delicado o lo emocional. (Y no quiero decir con esto que todos los escritores, arquitectos, pintores o músicos hagan un arte masculino y todas sus colegas mujeres lo hagan en cambio femenino: el maravilloso ámbito del cruce y el mestizaje es el terreno habitual en el que se expresan las formas artísticas). En cualquier caso, lo cierto es que nos hemos dejado influir tanto por ese universo androcéntrico, que nos negamos incluso el derecho a nuestra propia voz. Es hermoso pues oír cómo ésta es reivindicada con orgullo por mujeres inteligentes y llenas de talento, capaces de competir en condiciones de igualdad con los hombres que ejercen su profesión.

De hecho, la arquitectura, el diseño y el urbanismo son campos en los que las mujeres tendríamos mucho que decir. Nosotras solemos ser mucho más conscientes que los hombres de cómo los espacios, las formas, los materiales y hasta los colores influyen en nuestra vida cotidiana. Nosotras no ignoramos lo importante que es que en una casa o en un lugar de trabajo haya confort y calidez, que todo funcione y sea cómodo. Nosotras nos peleamos con los cochecitos de los bebés y los carritos de la compra –esos aditamentos tan “femeninos”– en medio de aceras a menudo demasiado estrechas y llenas de incordios. Sabemos que es fundamental poder pasear a nuestros ancianos o discapacitados sin tropezarnos con toda clase de barreras y llevar a nuestros hijos a jugar a parques agradables y limpios.

Sí, definitivamente las mujeres tenemos también mucho que decir en lo referente a las creaciones arquitectónicas y urbanísticas que nos rodean. Ojalá Tagliabue y Moneo tengan razón y lo femenino triunfe en esos terrenos, haciéndonos la vida más agradable a todos. Mujeres y hombres.

Magazine La Vanguardia, noviembre 2006

Cosas de mujeres
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3 pensamientos en “Cosas de mujeres

  • octubre 22, 2016 a las 12:51 pm
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    Leyendo el post he recordado cuántas veces me he sentido cómoda ordenando mi casa para que resultara acogedora, como nuestras antepasadas de la época prehistórica que se ocupaban de que la gruta estuviera acondicionada del mejor modo posible. Ignoro si tiene alguna evidencia científica pero creo que muchas mujeres hemos heredado esa sensibilidad hacia el orden, la estética y la practicidad.

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  • noviembre 28, 2016 a las 7:45 am
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    Hola Ángeles: Como no sé de qué forma ponerme en contacto contigo, pruebo suerte a través del blog. Según te comenté en el debut de “Convirtiendo sueños en realidades” (no sé si me recordarás), me encantaría poder contar contigo en un pequeño “sueño” para mis mujeres de Sobrescobio. Si me permites, a modo de presentación de mi blog, te envío una de las primeras entradas, con la que gané un pequeño premio. Te escribo estas palabras desde mi cocina; pensando qué haré para comer y por cual de los armarios comenzaré a organizar la ropa de invierno, mientras espero que llegue la hora de despertar a mi hijo pequeño para ir al colegio, a la vez que escucho las primeras noticias de la radio y saboreo ese primer café . A estas horas tempranas la vida diaria aún parece toda un oportunidad. Un placer haberte conocido en persona. http://elblogdebertasuhe.blogspot.com.es/2012/01/veces-mirando-nubes-me-marcho-lejos.html

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  • abril 2, 2017 a las 2:45 pm
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    Gracias Angeles ha sido muy gratificante poder leer el libro Ellas Mismas , con ver los rostros de las pintoras que has recopilado ya nos llega a todas las personas interesadas en estos temas . Tu les has dado voz e imagen con tus letras .
    Sigue con estas recopilaciones artísticas , sabes que hay un público interesado en ellos . Ahora puedes hacerlo con pintoras vivas de la actualidad.
    SALUDOS TERESA DE VALLADOLID.

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